Chiloé: la isla mágica del sur.
- Viajeroholic
- Jun 27, 2021
- 5 min read
Updated: Dec 21, 2023

Quizás uno de los errores más comunes que comete un viajero que va a Chiloé es decir que ya conoce el destino cuando sólo ha ido por el día a Castro. Chiloé es inmenso y está lleno de lugares idílicos con ese toque de mitología que solo un destino como este puede entregar. Si bien los palafitos de Gamboa, la catedral de Castro o las cocinerías y feria artesanal de Dalcahue son los lugares clásicos a visitar, los quiero invitar a tomar un auto y escapar a los siguientes lugares escondidos (y algunos no tanto) que se encuentran en el archipiélago.
La isla Aucar o isla de las almas navegantes (como la llamó Francisco Coloane) es un pequeño islote cercano al pueblo de Quemchi, en donde solo se encuentra un cementerio y una particular iglesia como sacada de un cuento. Esta isla está unida a Chiloé únicamente por una pasarela de madera de unos 500 metros lo que entrega no solo unas postales únicas, sino que dependiendo de la marea, nos podemos ver prácticamente caminando sobre el mar.
Otro imperdible de Chiloé es hacer una ruta por sus iglesias patrimoniales. Son 16 en total y recorrerlas no solo es visitar una iglesia de madera posiblemente solitaria y en la mayoría de los casos cerrada. La aventura de esto es recorrer cada localidad y sus pequeñas islas buscando al vecino que maneja la llave de cada iglesia para poder entrar absolutamente solo y apreciar cada rincón con la confianza de estar alejado de grandes ciudades y de malas intenciones.
Cada una de las iglesias es impresionante en sí misma, pero igualmente cada uno termina eligiendo su favorita. En mi caso me gustó mucho la de Quinchao, por ser la más grande y curiosamente despoblada a sus alrededores. También puede ser mi preferida la de Nercón, por sus hermosos jardines, o tal vez la de Tenaún por su particular decoración, pero sin dudas
todas son únicas y reflejan un encanto especial.
Entre las atracciones está Punta Pirulil y el muelle de las Almas, quizás uno de los lugares de Chiloé que hoy más vemos en redes sociales. Esta obra del escultor "Chumono" se roba el aliento de los más románticos, que cruzan hasta el otro lado de la isla para caminar 40 minutos hasta llegar a este muelle, el que parece terminar al borde de un acantilado bordeando el Pacífico en una postal eterna. Les recomiendo ir en temporada baja para poder aprovechar la soledad del lugar y así poder tomarse todo el tiempo para esperar los tonos que puede regalar el cielo, el mar y el sol para llevarse la foto ideal.
Por último, quizás muchos no lo sepan pero Chiloé es de los grandes destinos para observación de aves.
Aquí podemos encontrar, entre otras especies, al Chucao, con su inconfundible canto, o al elegante Martín Pescador, zarapitos e incluso flamencos. Quizás uno de los mejores lugares para esto es la Península de Rilán, en la cual se concentran una serie de humedales a los que uno se puede acercar a ver todo tipo de aves migratorias.
Chiloé siempre te sorprende, siempre tiene algo nuevo que entregar. Su gastronomía, su
clima, su gente o sus paisajes, todo es mágico. Cada rincón de este archipiélago te llena el espíritu, sin duda es una equivocación grande ir a Chiloé solo una vez y no recorrer cada pueblo, cada isla, cada historia.
Un paseo muy recomendable es al Monumento Natural Islotes de Puñihuil.
En 1999 fueron declarados Monumento Natural porque son un lugar importante para la
reproducción de una colonia mixta de pingüinos de Humboldt y de Magallanes, un fenómeno que no se puede observar en muchos lugares en Chile. Además albergan varias otras aves y también nutrias de mar y delfines.
Para proteger este ecosistema los paseos en bote son regulados por una ordenanza municipal que limita la cantidad de salidas por día.
Donde alojarse
Yo me alojé en el hotel Parque Quilquico, inaugurado en 2011, que concentra lo más bello de Chiloé en un solo lugar, además de tener el toque personal y la calidez de su dueño mi querido amigo Arturo Pérez también Director de Andariego Viajes.
Está emplazado en la península de Rilán, a 16 kilómetros de Castro, en un parque de 10 hectáreas de puro bosque nativo y sobre una meseta que brinda una increíble vista al canal de Dalcahue.
Para llegar a Quilquico yo hice el trayecto en auto desde Puerto Varas. Me impresionó lo integrado que está con su entorno, cómo se mezcla con la naturaleza, y principalmente su construcción, la que representa fielmente un pequeño pueblo chilote. Esta fue realizada por el reconocido arquitecto Edward Rojas, premio nacional de arquitectura en 2016. También cabe destacar que el hotel fue premiado como la empresa turística más sustentable de Chile.
Parque Quilquico está abierto durante todo el año y tiene un total de 21 habitaciones muy cómodas y bien decoradas, de las cuales 13 son estándar y el resto son palafitos familiares ideales para quienes viajan con niños, porque se conforman de 2 habitaciones y un living con televisión, servicio que el resto de habitaciones no tienen porque invitan a que el pasajero se relaje y se conecte completamente con el entorno natural.
Durante mi estadía de 2 noches con mi familia nos alojamos en uno de sus palafitos que tenía unas vistas espectaculares, con un gran tamaño que lo hacia super cómodo para 4 personas y una decoración muy cuidada con productos de la región. Por sobre todo, rescato la atención del personal, que fue muy amable y cercano a nosotros. Lo que más me encantó es que casi todos los trabajadores eran de la zona, lo que da un plus porque transmiten todo el cariño y la hospitalidad que brinda el chilote, siempre con la preocupación de hacernos sentir como en casa.
En cuanto a sus instalaciones, Parque Quilquico ofrece servicios de primer nivel. Cuenta con piscina temperada, salas de masaje, sauna y unas fascinantes tinas de madera ubicadas en la terraza.
Aquí el aroma de la madera, el calor del agua y el aire puro nos relajaron como nunca. Todo perfecto para ver el atardecer con una vista increíble antes de ir a cenar en el restaurant El Mirador.
Otra cosa que me gustó mucho del hotel es su gastronomía. El restaurant (abierto para todo público) se caracteriza por tener una cocina de autor que rescata la comida chilota y la combina con un toque gourmet. Sus platos tienen una fuerte presencia de productos locales, incluso algunos sacados directamente de la huerta que tiene el hotel, lo que le da una frescura extra a los platos.
Por último, me parece que Parque Quilquico también es un destino ideal para pequeños grupos o incentivos, ya que tiene un salón para 50 personas y un tradicional quincho chilote para 60 personas , en el que se pueden preparar curantos, asados al palo u otras opciones gastronómicas emblemáticas de la cultura local del sur de Chile
Otra buena opción es el Enjoy , ubicado en Castro, el Hotel de la Isla, de la cadena Enjoy, sorprende por sus alrededores naturales y tradicionales de la cultura sureña de Chile. Sus 72 habitaciones cómodas y completamente equipadas lo convierten en el más grande de Chiloé. El hotel cuenta con el único casino de la isla y posee un espectacular spa, una gastronomía de primer nivel y un gran centro de negocios. Destaca también por su decoración rústica y por tener habitaciones estudio, ideales para familias, ya que poseen kitchenettes equipadas con horno y microondas.




















































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